Controla tu estrés (¡es el causante del 45% de los conflictos de familia!)

La relajación en familia mejora las relaciones y reduce los conflictos


Cada vez son más las familias que cuidan el equilibrio, la relajación y meditación en el hogar. Según Mente y Vida, consultora de meditación y mindfulness, «se trata de una tendencia al alza que no requiere grandes inversiones pero que se traduce en menos estrés familiar y una mejora en las relaciones entre los miembros de la familia. El ambiente del hogar y algunas técnicas o ejercicios son fundamentales para ello». Tal y como indican desde esta firma, el estrés es el causante del 45% de los conflictos de familia, las discusiones y los problemas de convivencia. «Cuando los adultos llegan a casa después de un día duro y difícil de trabajo, cansados o después de haber tenido problemas fuera del hogar, lo último que necesitan es encontrarse un ambiente estresado en el hogar», explica Allende Villorejo de Landia, directora de la consulta.

Para esta experta, «las tensiones derivadas de estas jornadas estresantes o una mente demasiado cansada pueden provocar que lejos de relajarnos, arrastremos estos comportamientos al hogar. El ritmo que nos impone la vida es muy fuerte y conlleva muchas horas fuera de casa trabajando, otras tantas de traslados hasta casa y cuando se llega apenas se tiene tiempo y energía para relajarse. Por este motivo hay algunas cosas que se pueden hacer para facilitar esta relajación: cuidar el ambiente y conocer algunos ejercicios sencillos».

Decir adiós al estrés, prosigue Villorejo de Landia, «es uno de los consejos que en terapia todo profesional da para el equilibrio familiar. Tan importante es el ambiente del hogar como los ejercicios que se puedan realizar para controlar este equilibrio. Por este motivo hay que tratar de que este entorno sirva de relajación para todos los miembros de la familia, un espacio donde el estrés no tenga cabida».

Diez consejos para crear un ambiente
La directora de Mente y Vida hace hincapié en que el ambiente en el hogar es esencial para combatir el estrés al que nos enfrentamos en la vida, fuera de casa, ya sea en el trabajo, viajes, incluso vacaciones. Lo primero y más fácil a la hora de empezar a combatir el estrés en casa es crear un ambiente propicio para la relajación. Evitar los estímulos auditivos y visuales es un buen inicio. Prescindir de la televisión y de luces fuertes y blancas es un buen punto de partida.

– Evita el desorden o al menos delimítalo. la falta de organización puede provocar niveles altos de cortisol, conocida como hormona del estrés.

– Utiliza cajas para guardar lo que no uses y apártalo de la vista. El caos genera malhumor, trastornos de atención y ansiedad.

– Evita los ruidos fuertes. Aléjate de la ventana si esta da a una calle bulliciosa

– Busca una temperatura adecuada; ni frío ni calor.

– El poder del olor. Está demostrado científicamente que afecta en la relajación y concentración de las personas. A través del olfato se estimula el hemisferio derecho del cerebro, el lóbulo emocional. Los olores, como ocurre con las imágenes, evocan sensaciones.

– La luz tenue otorga al ambiente un clima de relajación.

– El poder de las flores y plantas. Tienen un impacto directo e inmediato en el ánimo y la felicidad de las personas.

– Permite el acceso a la luz natural: sin duda una fuente de energía vital para las personas. Esta energía reduce el estrés y evita alterar el reloj biológico de las personas.

– Fotos: recurre a cuadros, marcos y fotografías familiares de momentos felices. Esto nos recordará los sentimientos que tenemos entre las personas de la familia.

– Invierte en buenas sábanas: En la medida de lo posible busca unas sabanas de colores claros y de textura agradable. El descanso es el periodo más importante para cuidar el estrés. Estar descansado es fundamental.

Tres ejercicios para relajarse en familia
La directora y terapeuta de «Mente y Vida» también comparte estos tres sencillos ejercicios para realizar en familia y en la tranquilidad del hogar. Sin duda ejercicios que ayudará a combatir el estrés exterior.

• Ejercicio 1: Dormir tranquilos

Este es un ejercicio fácil que se puede hacer en cualquier momento del día pero que viene muy bien cuando les cuesta dormirse a los niños. Tumbados en la cama tienen que centrar su atención en la respiración, mientras el aire entra y sale del cuerpo. A los niños les gusta jugar, por eso tienen que ser capaces de llevar su cabeza a su respiración 10 veces, y seguir todo el recorrido de la respiración, mientras el aire entra y sale. Otra opción es llevar la cabeza al vientre mientras sube y baja cada vez que respira. Poco a poco sus pensamientos se calmarán y el movimiento le acunará hasta dormirse.

• Ejercicio 2: Respiraaaaaaaaaaaa vocales

Esta práctica viene muy bien para que la familia entera se relaje. Se puede hacer sentados en círculo o tumbados en el suelo. Consiste en coger todo el aire posible por la nariz y expulsarlo por la boca diciendo la vocal A hasta quedarse sin aire, lo mismo con la E, con la I, con la O y con la U. Gana el que más tiempo dure diciendo las vocales. Normalmente cuando estamos nerviosos o estresados, se tiende a recortar y alterar la respiración, con esta práctica sentiremos una mayor relajación y calma interior. Cuando se hace tumbados, es más fácil que se realice la respiración desde el abdomen, permitiendo una mayor entrada de aire.

• Ejercicio 3: Nuestro cuerpo consciente

Este ejercicio consiste en centrar tu atención en una parte del cuerpo cada vez que veas un coche de un color determinado, partes del cuerpo y colores que se habrán definido previamente. Por ejemplo: La cabeza: rojo, la espalda: verde, las piernas: amarillo y el pecho: azul. Cuando los niños van en coche o en autobús y ven otro coche de color rojo, cierran sus ojos un segundo, lleva su mano a la cabeza y respira hacia esa zona, con la mente se imagina inhalando y exhalando hacia su cabeza o hacia su mano. Cuando se realiza la acción de enfocar la atención a una parte del cuerpo y a la respiración, nuestra mente viaja al momento presente, disminuye la cantidad de pensamientos, somos más conscientes de nuestro cuerpo y aprendemos a relajarlo.